viernes, 23 de enero de 2009

ROBERTO Y ELENA SE MUDAN DE CASA

CAPÍTULO I : LA MUDANZA


Todo acababa. Sus amigos, su instituto y su ciudad. Roberto y Elena se mudaban a Sevilla y estaban asustados. Su padre tenía que hacer un viaje de negocios. Era arquitecto y estaba diseñando el Pabellón de España para la EXPO del año siguiente: 1992. Habían alquilado una casa en un barrio típico de esta maravillosa ciudad, muy cerca del Río Guadalquivir.
Roberto era un niño alto, delgado y con gafas; inteligente y previsor. Elena, morena, bajita y delgada; inquieta y un poco cobarde. Su madre era extrovertida y extravagante. Además, tenían un perro, Rocky.

- ¡Roberto, Elena!¡Corred que vuestro padre nos espera en el coche! - gritó la madre momentos antes de la salida.

- ¡Ya vamos! - dijeron.

Subieron al coche y comenzaron su viaje. Durante el largo trayecto, los niños aprovecharon para leer una guía sobre su nueva ciudad que en esos días se vestía de gala para recibir a la Semana Santa.
Después de unas cinco horas, llegaron a Sevilla. Tuvieron que esperar unos minutos para poder cruzar el Puente de Triana, ya que acababa de pasar el palio de la Hermandad de la Estrella por allí y se encontraba cortado.

CAPÍTULO II: LA LLEGADA

- ¡Qué bonita es la casa! - dijo Elena al entrar - pero un poco antigua.

- Parece... del siglo XVI o XVII... - comentó Roberto.

- ¡Bueno, basta de apreciaciones, vamos a instalarnos! - dijo el padre.

Mientras los padres deshacían las maletas, Roberto y Elena, como eran muy aventureros, fueron a inspeccionar su nuevo hogar con Rocky, su perro. Subieron a la planta de arriba, vieron las habitaciones... pero de repente, Rocky se paró en seco y bajó corriendo las escaleras ladrando hasta una trampilla del suelo de madera. Los niños, sorprendidos por la actitud del perro, abrieron la trampilla y bajaron al sótano de la casa.
Estaba muy oscuro y tuvieron que coger linternas para poder ver. El sótano estaba vacío, excepto por un baúl que había en la esquina, el cual a Rocky le llamó la atención. Elena, asqueada por las telarañas y cucarachas muertas, dio unos pasos hacia atrás. Roberto, en cambio, fue directo a abrir el baúl, pero lo que se encontró dentro lo dejó perplejo.

CAPÍTULO III : EL BAÚL

Elena, al ver a su hermano tan pálido, se acercó a ver que pasaba y del grito que dio pareció temblar La Tierra.

- ¡¡Un esqueleto!! - chilló Elena.

-¡Este esqueleto no es de esta época! ¡Está totalmente descompuesto! - comentó Roberto.

Salieron de allí como si no hubiera pasado nada. Pero eso no iba a quedar así. Al día siguiente, tenían pensado escaparse de casa para poder investigar la identidad del esqueleto.

Pero durante la cena, las cosas se les complicaron. Los padres planearon ir a conocer la Semana Santa de su nueva ciudad. Y así hicieron.

CAPÍTULO IV: TODO EMPIEZA A ENCAJAR

La mañana siguiente, se levantaron temprano para salir a ver las procesiones de ese día, que era Lunes Santo. Todos salieron, excepto Roberto que se quedó atrás porque no encontraba su abrigo entre todas sus cosas. Minutos más tarde, salió de su portal. Era una bonita mañana de primavera.

Anduvo un poco observando todo lo que se encontraba a su paso. De repente, algo le llamó la atención. Era un callejón llamado " Callejón de la Inquisición ". Ésto le hizo pensar. Había leído que en esta época quemaban a herejes y brujas, torturándolos. Ahora recordaba que donde él vivía estaba el Palacio de San Jorge, lugar donde tenían lugar la mayoría de los rituales, hace cientos de años. ¡Ahora todo encajaba! Roberto corrió en busca de su familia, que se encontraba viendo la cofradía de San Gonzalo por el Puente de Triana, y se lo contó todo a su hermana.

CAPÍTULO V: LA IDENTIDAD DEL ESQUELETO

- ¿De verdad? - dijo Elena, sorprendida.

- Tenemos que investigar su identidad - murmuró Roberto - Mañana a primera hora saldremos a descubrirla pero... ¿con qué excusa?

- Mmm... podemos decir que vamos a dar un paseo por el barrio - susurró Elena para que sus padres no se enteraran.

- Supongo que nos valdrá.

Y se fueron a ver la Hermandad de las Aguas salir.

A la mañana siguiente, consiguieron escapar y se encaminaron hacia el archivo provincial. Tras consultar varios libros de los Autos de la Inquisición, encontraron lo que deseaban. Decía así:

"En la mañana del 14 de Octubre de 1712 fue torturada y achicharrada Engracia de Guevara por
practicar rituales de brujería. Su cadáver quemado fue introducido en un baúl porque temían
que su alma resucitara".

¡Era de una mujer!

De vuelta a casa, los niños pensaron qué hacer con el esqueleto. Decidieron dejarlo como estaba y no meterse en más problemas. Al fin y al cabo, les hacía ilusión tener una "inquilina" más en su nueva casa.

FIN